Archive for the ‘Cine’ category

Stardust. De la Magia. De Películas para entretener y Películas para hacer arte.

noviembre 9, 2007

Antes de empezar con la crítica de la última película que he visto debo decir algo. Yo divido las películas en dos categorías. Por un lado, la película que se hace para decir: “Aquí dejo esto para la posteridad como obra de arte. Me da igual quien se entere, quien me siga o quien venga a verla”, y, por el otro lado, como mis sagaces lectores ya habrán adivinado, el que hace cine para que la gente lo vea. Hay películas estupendas (las de Darren Aronofski, por poner un ejemplo) en la primera categoria. Aunque pienso que las grandes, grandes de verdad beben de las dos.

Todo esto para decir que Stardust, (film dirigido por Matthew Vaughn) solo pretende una cosa y es que el espectador lo pase bien. El argumento es simple de explicar: en un pueblo inglés hay un misterioso muro que rodea el pueblo. El muro separa de otro reino dominado por la magia, con brujas, piratas, unicornios… En ese reino, el rey (Peter O’Toole, o sea que imaginense el nivel del reparto) está a punto de fallecer y anima a sus hijos a que se maten entre ellos para ver quien le sucederá. Para asegurarse de ello, envía una joya al cielo que, desgraciadamente, se anuda al cuello de una estrella (que son jovenes bellas) y la hace caer (Nadie ha dicho que para entretener haya que ser coherente).

Al mismo tiempo, en la parte “normal”, el joven Tristan (cuyo origen pese a que el no lo sabe está en la otra parte del muro) intenta seducir a una bella muchacha. La chica, caprichosa, al ver caer lo que piensa que es una estrella fugaz, se la pide como prueba de amor. Ni corto ni perezoso, el joven salta al muro y… hasta ahí, debemos leer. Si os sirve de algo, digamos que el referente mas claro de la peli es La princesa prometida.

Stardust basa su calidad en dos factores fundamentalmente. Primero, en su espectacular reparto: Robert de Niro (soberbio), Michelle Pfeiffer, Peter O’Toole, Rupert Everett, Ricky Gervais (es imposible no reirse cuando sale en pantalla) y los jovenes Charlie Cox, Claire Danes y Sienna Miller. Seguro que me dejo alguno. Y, segundo, en su origen, basado en un relato de Neil Gaiman. Para aquellos lectores menos versados en el tema de comics y literatura fantástica, solo una pequeña introducción. Cuando algo está escrito por este señor, se lee. Y punto. Sea lo que sea. Creo que he sido explicito.

Por poner alguna pega a la película, hay quizás un uso demasiado constante del humor, de las situaciones cómicas. No es que sean cargantes ni aburridas pero a lo mejor, la historia que se cuenta no las necesita tan a menudo. Sin embargo, y a pesar de eso, no puedo por menos que recomendar que vayais a verla. Se disfruta mucho. Sobre todo, si se sigue creyendo en la magi

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De musicales, horarios, brujas malas y Telefónica

octubre 1, 2007

Aunque haya por ahí agoreros que piensan que este blog ha muerto por mi conocida tendencia a dejar las cosas a la mitad, la verdadera razón de la falta de posts es bastante mas prosaica. No se por que extraña razón, el ADSL de mi casa no va y parece que le queda. La razón es que mis padres pretendían instalar eso de Imagenio y el instalador al ver que mi ordenador iba con Linux (Kubuntu, concretamente) y en otra partición con Windows Vista huyo asustado, dejandome aquello malamente. El ordenador ya está arreglado (tras un formateo) pero el ADSL depende de ellos. Por otro lado, pretendía tener Internet en Belmez a traves de un modem USB pero resulta que aquí la cobertura 3G no ha llegado. En fin, que estoy algo aislado.

Prometí hablar sobre Wicked, la novela de Gregory Maguire que reformula el mito del mago de Oz.  Y la verdad es que esa reformulación prometía mas de lo que acaba dando.  Se trata de una novela más difícil de leer  de lo que parece, con capas excesivamente profundas para una novela de género y con un referente tan claro como el libro original de Baum. La novela pretende ser una reflexión sobre la naturaleza del mal. A grandes rasgos, las dos malvadas brujas son rivales políticas del gobernador absoluto de Oz y Dorothy no deja de ser un peon en manos del mago. Sin embargo, muchos elementos se dejan sin explicación (la naturaleza de los acompañantes de Dorothy, el color verde de la bruja…) En fin, que es una novela bien escrita pero, a mi modo de ver, fallida. Parece ser que hay un exitoso musical en Broadway. En fin…

Y hablando de musicales, la semana pasada vi la única película por el momento capaz de superar a Ratatouille como campeona absoluta en el cine de este año. Me estoy refiriendo a Hairspray, la maravillosa película de Adam Shankman, remake de aquel transgresor musical de John Waters. Shankman ya fue el responsable de aquel capítulo musical de Buffy Cazavampiros. Y aquí se supera con una dirección de actores sensacional y una coreografía al nivel de esos actores. ¿Los defectos? Los típicos de todo musical. Algún bajón de ritmo y algún defecto de montaje. Por lo demás, es una película para ver, volver a ver y volver a ver. Ahora me encuentro en plena busqueda de la versión de Waters y de alguna grabación del musical de Broadway. Y el “Good Morning, Baltimore” que no se me va de la mente.

Además, he visto alguna otra película: Salir Pitando (por favor, no vayan a verla); Os declaro marido y marido (una comedia divertida con su puntito gamberro y dedicada a los fans de Adam Sandler) y Disturbia, con la estrella del futuro, Shia Labeouf y que nos presenta a un villano magnifico, David Morse y a una chica guapísima, Sarah Roehmer. Película que empieza como drama social, sigue como peli de adolescentes tipo Goonies y en sus últimos 20 minutos da auténtico terror. Interesante.

En el instituto bien. Acoplándome poco a poco a una forma de trabajar muy diferente y con un problema de horarios (me paso en una hora) que no se si es muy legal, pero, tampoco vamos a quejarnos demasiado. Así que el post de hoy hasta aquí. Intentaré por lo menos hacer un post ecléctico de este tipo mientras sigo “desinternetizado” para quitarles el mono de mis palabras. Un saludito.

El final de una Trilogía. De Bourne y sus memorias.

agosto 31, 2007

No cabe duda de que una de las sagas cinematográficas más importantes de lo que llevamos de milenio es la protagonizada por Matt Damon en el papel de Jason Bourne. Sus tres entregas (“The Bourne Identity“, “The Bourne Supremacy” y “The Bourne Ultimatum“) han mantenido un envidiable nivel de regularidad (incluso superándose en su última entrega) para otras trilogías o sagas de dudosa calidad.

No creo que quede mucha gente por  saber de que iba la historia pero, por si acaso, ahí va una mínima sinopsis. Un barco pesquero descubre lo que parece ser un hombre ahogado. Lo rescatan y lo curan. Al despertar, el hombre no recuerda nada ni de su vida ni de como ha llegado alli. Solo cuenta con un número de cuenta en un banco de Zurich a donde se dirige para ver que puede averiguar. A partir de ahí, la película es una montaña rusa de acción bien rodada, ritmo trepidante, secuencias de enmarcar, preguntas que se van resolviendo y otras que van apareciendo. Pronto descubrirá que se llama Jason Bourne y que debe ser algo así como un agente de la CIA, pero cuando averigua que es la propia CIA quien lo persigue, las dudas aumentan. Finalmente, en la tercera película, se cierran tramas, aunque se abre alguna otra. ¿Son imaginaciones mías o se insinua una antigua relación entre los personajes de Julia Stiles y Damon? El juego de miradas de ella y su pregunta de si de verdad no recuerda nada asi parecen indicarlo.

Punto y aparte en esta trilogía es la elección de los secundarios. David Strathairn, Brian Cox, el gran Albert Finney, Scott Glenn, Joan Allen, Franka Potente, la ya mencionada Stiles, Paddy Considine, Clive Owen, Chris Cooper… (por cierto, la gran mayoría de sus personajes acaban muertos, no dire cuales) Aunque no vayan a ser recordados por estas interpretaciones, es cierto que el hecho de escoger actores de prestigio otorga un halo de seriedad a toda la película y de calidad a las escenas en las que salen para que Damon pueda seguir corriendo y matando gente.

Las películas transcurren casi por completo en Europa, salvo el final en el que Bourne va a buscar el principio, donde ocurrió todo y lo transformaron en un asesino sin memoria. A mi parecer, para que la película hubiera quedado redonda, Bourne hubiera debido morir en ese centro de entrenamiento cerrando así ese círculo. Aunque quizás de una forma más metafórica y sibilina, si haya sido asesinado. Hay que destacar también el montaje de las persecuciones casi en tiempo real y alternando imágenes de los centros de control de sus perseguidores.

No cabe duda de que la saga Bourne (dirigida en la primera parte por el eficaz Doug Liman y en las otras dos por el soberbio Paul Greengrass) va a marcar el cine de espionaje y acción. Y eso hemos podido ya verlo en la última entrega de James Bond, Casino Royale. En una entrevista a Matt Damon sobre este tema, este dejaba caer que probablemente Bond sería uno de los perseguidores de Bourne. Efectivamente, el paradigma ha cambiado y esta trilogía es una de las responsables.

Los 4 Fantásticos y Estela Plateada, o De si siguen siendo necesarias las pelis de superhéroes.

agosto 18, 2007

No pretendo hacer una crítica de la última película de Tim Story. Baste decir que da lo que promete, entretenimiento sin pretensiones en hora y media escasa. Lo que pretendo decir va un poco mas allá. Hace años que se viene diciendo que Hollywood atraviesa una crisis de ideas, que todo lo que se hace son secuelas, remakes o adaptaciones. Una de las modas más faciles de los últimos años es la adaptación de comics (preferentemente de superhéroes). Ideas espectaculares, épicas y con personajes que llevan 30 o 40 años triunfando entre generaciones de lectores. Pero lo que los creativos cinematográficos no terminan de comprender es que hay que ser fieles al espíritu de las lecturas originales.

 

Por que si no es así salen productos sin alma. Superman de Richard Donner, el Batman de Christopher Nolan o el Hellboy de Guilermo del Toro son películas excelentes porque respetan de donde vienen sin anclarse en mantener aspectos argumentales, exactamente iguales que los del tebeo (no quiero ver a Galactus por poner el ejemplo de la más reciente adaptación como un gigante con un uniforme ridículo y la G en el pecho por mucho que la dibujara Kirby. De hecho me basta con ver su sombra al pasar por Saturno). El último Spiderman de Raimi (pero que has hecho con Venom, por Dios), el Ghost Rider o el Daredevil de Mark Steven Johnson, no respetan su procedencia. Se limitan a tomar un personaje muy conocido, medio adaptar alguna historia y hacer que nos las traguemos. Y eso solo lleva al fracaso de la formula. A que ni los fans confesos queramos saber nada de la siguiente adaptación, y que los que no lo son no se enganchen porque la historia no engancha. Es la pescadilla que se muerde la cola. Lo triste es que se han perdido grandes oportunidades y se van a seguir perdiendo. Roguemos por que Nolan no nos falle en The Dark Knight.

Ratatouille, o De la sublimidad

agosto 18, 2007

Hay veces que el arte se encuentra donde menos te lo esperas. Cuantas veces hemos recorrido una oscura iglesia de pueblo y hemos encontrado una vidriera o un cuadro lleno de vida. O cuantas veces sentados en un parque, un músico callejero ha conseguido emocionarnos. Hoy, una compañía de animación (no voy a decir que humilde porque mueve muchísimos millones de dolares) como es Pixar me ha mostrado la mejor película del año bajo un envoltorio donde se suponía que no debía estar. No estaba dirigida por Scorsese ni Woody Allen. En su reparto no estaban Scarlett Johansson ni ninguna estrella de relumbrón (salvo Peter O´Toole en el reparto vocal original) Y sin embargo, esta historia de una rata que cocina y de un chef que no sabe cocinar trasciende su argumento para decirnos que lo sublime no tiene porque estar donde esperamos. Y en ese juego de niveles (la rata que cocina maravillosamente y la película de animación que supera su propio género) nos encontramos con la genialidad.

La sinopsis es muy sencilla: Remy, una rata campesina aprende a cocinar leyendo el libro de un conocido chef. La suerte y la casualidad le llevan a aparecer dentro de la cocina del restaurante de dicho chef, recien fallecido, al mismo tiempo que Alfredo Linguini, recien contratado como chico de la basura. Pronto, Linguini y Remy establecen una fructifera asociación que pone al chico en el primer plano de la gastronomía parisina y en la mirada de Anton Ego, el crítico gastronómico cuya crítica provocó la muerte del anterior chef.

¿Qué tiene de maravilloso Ratatouille? A mi modo de ver, aparte de una factura técnica escandalosamente buena y un guion llevado de forma magistral, la película representa la revolución del cine de animación. Brad Bird, después de dos joyas como El Gigante de Hierro y Los Increibles, expresa con la película la idea que ya algunos teniamos en mente. Que la antigua perspectiva de los géneros ha muerto: que la animación no es para los niños pequeños, sino una forma mas de contar cosas que no se pueden expresar en imagen real. Ratatouille es una historia adulta (aunque se hayan intentado meter los mensajes habituales en los films de Disney sobre la superación, etc. y las típicas persecuciones para que disfruten los mas pequeños) que sería INCONCEBIBLE contar de manera que no fuera animada. Y la muerte de los géneros se cuenta mediante la claudicación del crítico ante lo único para lo que no tenía respuesta: la emoción. La emoción que provoca el arte de verdad: el sencillo, el mágico. Ratatouille.

Paris, Je t´aime o De historias de amor en la ciudad de la Luz.

agosto 16, 2007

Uno de los proyectos cinematográficos a priori mas interesantes en lo que llevamos de curso era el que llevaba por título Paris, Je t´aime. Se pretendía que los directores más prestigiosos del panorama actual rodaran un pequeño cortometraje en el que expresaran su visión de la capital francesa. Al final, ni los directores fueron los más prestigiosos del panorama actual ni los cortometrajes expresaron (en general) una visión de París, mas allá de que todos los segmentos están localizados en dicha ciudad. Más que sobre París, los cortos han acabado tratando sobre el amor en París.

El film consta de 18 segmentos, cada uno titulado con el nombre de un barrio de la ciudad. Y aunque un film de este tipo esté condenado por fuerza a la irregularidad, lo cierto es que el resultado es bastante interesante y solo hay un par de cortos que flojeen (especialmente el de Christopher Doyle, director que ha hecho casi toda su carrera en Asia con incursiones como director de fotografía en EEUU y al que espero sinceramente y sin maldad que no le dejen dirigir mucho mas) Sin embargo, hay tres o cuatro historias que me han parecido magistrales.

-“Bastille”, de Isabel Coixet. Sencillamente magistral. Un hombre narra en off las razones por las que va a dejar a su mujer para sufrir un golpe brutal que hará que se quede a su lado. Muy en la linea de Isabel Coixet y con una música magistral.

-“Tour Eiffel”, de Sylvain Chomet. Mi preferido entre los 18. Un niño narra como se conocieron sus padres. Lo peculiar es que sus padres son mimos. Cortometraje para guardarlo y degustarlo cada cierto tiempo.

-“Place des Fetes”, de Oliver Schmitz. Una historia de casualidades trágicas con un montaje espectacular.

-“Quartier de la Madeleine”, de Vicenzo Natali. En un film que toca todos los géneros no podía faltar el terror. Historia de vampiros enamorados con una estética abrumadora. 

-“Faubourg St.Denis”, de Tom Twyker. Con decir que sale Natalie Portman ya es bastante. Pero es que además el montaje es trepidante y la historia preciosa.

 También habría que destacar los de Alfonso Cuarón, Alexander Payne o Wes Craven, mas por su factura que por la historia que cuentan.

Una última recomendación: estas historias son para disfrutarlas en casa, solo o en buena compañía. Nunca ver en un cine de verano donde la mayoría de espectadores no entienden porque cada cinco minutos cambian los personajes o porque no hay un hilo argumental. Digo yo, ¿tan difícil es informarse sobre lo que se va a ver?