De cambios de vida, de adioses, despedidas…

Pues llegó el momento. Notarán ustedes (si alguno lee el blog con asiduidad) que he estado una semana o algo mas sin contar nada. El lunes me fui a Granada para asistir a la primera fase del Eurobasket que se celebra en nuestro pais. Pero no es de eso de lo que quiero hablar. Saben ustedes que soy profesor de lengua, y que durante los dos últimos años he estado destinado en Ugíjar, pueblo de las Alpujarras granadinas (mu lejos, mu lejos de mi casa). El pasado viernes salieron los destinos definitivos de este año, y ante mi sorpresa me han dado Belmez (un pueblo de Córdoba mu cerca, mu cerca de mi casa) Las sensaciones son muy encontradas.

Por un lado, Belmez, no solo por su relativa cercanía a Córdoba (me permite ir y venir todos los días, y cuanto menos estar todos los fines de semana aqui), es un pueblo que justamente se encuentra al lado del pueblo de mi familia y eso me va a permitir jugar un poco con días que apetezca quedarme, días que esté cansado… Además parece un centro pequeño y esos son los que prefiero. Sin embargo…

La estancia en Ugíjar ha sido, en gran parte, inolvidable. Creo que recordaré toda mi vida la llegada a aquel pueblo. Primero, la estancia en delegación por la mañana y la sonrisilla irónica del funcionario cuando le pregunte si el pueblo estaba muy lejos. Después, el viaje infernal a traves de las sierras de Granada, con subidas, bajadas, curvas… Cuatro horas que no exagero si dijo que fueron de las peores de mi vida. La llegada al día siguiente a un instituto que parecía cualquier cosa menos un instituto. La entrada a 2ºB con aquel niño que no dejaba de moverse (luego me entere de que era hiperactivo). La llegada a mi tutoria de 4º con los niños en un lado y las niñas en otro (para que se me ocurriría decirles que se mezclaran). Después los compañeros, las comidas fuera, la primera noche que sali y me encontre el bar donde desayunabamos convertido casi en discoteca (fue la primera de muchas noches), el viaje por el pueblo en maletero a 120, las invasiones nocturnas… El primer año fue tan increible que a veces daba la sensación de que era un niño jugando a ser profe (aunque, ojo, cumplía como el que mas)

El segundo fue distinto. En el mismo instituto pero con un cambio de rol importante y viendo la cara oscura de la educación y la sociedad. Sin embargo, una nueva remesa de compañeros estupendos (mas los que quedabamos) hizo que los problemas en el instituto (que fueron muchos) quedaran relegados a un segundo plano.

Se que me va a costar. Que el martes entraré en el nuevo centro, que miraré a mi alrededor y que no veré a gente que no eran compañeros, ni casi amigos, eran y son familia. Que entraré a la primera clase y no veré a alumnos que te buscaban para pedirte opinion sobre cualquier cosa o que te visitaban porque sabian que me quedaba muchos fines de semana allí solo. Tambien se que me adaptaré rapido porque siempre lo hago a las nuevas situaciones. Pero Ugíjar y el Ulyssea y su gente se quedan en mi vida y espero que no me dejen nunca salir de ella.

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3 comentarios en “De cambios de vida, de adioses, despedidas…”

  1. Charo Says:

    Al fin y al cabo…¿de qué se trata la vida? De cambios, de idas y venidas, de nuevos problemas, alegrías, o situaciones que afrontar. En el fondo, esa inquietud es la que nos mueve…Estoy segura de que en Belmez, volverás a encontrar tu sitio como una vez lo hiciste en Ugíjar, y que en tu vida y en tu corazón hay espacio para todo el mundo, de aquí y de allá…

    …Todo esto para desearte, que mañana tengas un buen día de estreno.

    Ya me contarás. Besitos,

    Charo

  2. ninita Says:

    Conozco esa sensación que describes, y muchas más… querido compañero. Ugíjar sin duda es genuino, por la situación geográfica, por la idiosincrasia de sus gentes, incluidos los alumnos/as (ja), por los compañeros y compañeras, mezclas inconexas por edades y culturas, por vsiones de la vida, por sentimientos, por sentidos, por experiencias, pero unidos por una necesidad ancestral; la supervivencia, la filiación, la compañía, el factor común, que cualquier persona sensata puede conservar de esta situación es sin duda el cariño. El dulce cariño que te nace cuando te has sabido incluido en un grupo, a pesar de todas las diferencias. Pero no te equivoques, te quedan muchas personas humanas que conocer, seguro que muy inteligentes, personas curiosas, de las que sin duda hay algo que aprender, muchos nenes a los que enseñar, y querer, jefes de estudios y directores a los que criticar. El estar en tu casa o cerca de los tuyos te servirá para ahorrar, compañero, y podrás estudiar las benditas oposiciones. Si lo que sientes es miedo, no lo tengas, pronto verás que todo sigue igual. Yo como bien sabes, soy interina vieja y he estado en muuuuuuuuuuuuchos institutos, y tengo muuuuuuuuuuuuuuuuuchos y buuuuuuuuuuuenisimos amigos, a los que casi no veo, pero se que están ahí, de los que he recibido mucho cariño, de los que he aprendido mucho. Espero no perder el contacto contigo. Suerte y al “toro”. Besitos


  3. Sólo tengo una cosa que decir:

    Sé que la vida te va a sonreir adonde quiera que vayas, así que adelante y disfruta de ella siempre siempre siempre.

    Tendrán suerte l@s nuev@s compañer@s y alumn@s de tenerte allí con ell@s.

    Un gran beso


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